Destinos con miga: revitalizando el eterno oficio de panadero

Tortas de manteca. / Foto: Panadería La Conchi.
Tortas de manteca. / Foto: Panadería La Conchi.

El oficio de panadero no tiene fronteras.  Sus productos se han convertido en la máxima expresión de la sencillez llegada a la sofisticación. Las panaderías más “cool” son ahora cosa de hipsters, pero la masa madre se nos hace familiar y el olor a pan caliente nos evoca rincones conocidos de siempre.

Nada ha vuelto a ser igual desde que Iban Yarza publicara su “Pan Casero” en 2013 y nos contagiara el gusanillo por practicar el oficio milenario de amasar con nuestras propias manos. El pan está de moda. Hacerlo y, por supuesto, comerlo, pero qué mejor que comprarlo a un auténtico obrador de pueblo.

En España, cualquier comida sin pan sabe a dieta, y lo que es realmente inconcebible es que el pan que consumimos de manera habitual en las ciudades no corresponda a recetas auténticas de nuestro país. La baguette procede de Francia, y la chapata, de Italia. ¿Sabíais que aquí, con la mezcla de harina, agua, sal y levadura, se hacen más de 350 tipos de pan? La diferencia está en la forma de la masa y el proceso de elaboración.

Saborear algunos de los mejores panes de España, de pueblo o de ciudad; pero siempre con calidad. Además de servir como pretexto perfecto para ponernos en la carretera, reservar alojamiento y disfrutar por unos días del ambiente rural.

Muestra de pan tradicional. / Foto: Panadería Tito.
Muestra de pan tradicional. / Foto: Panadería Tito.

La Conchi, en Écija, Sevilla

Para molletes, los de Écija, y para uno de los mejores, los de La Conchi, de los hermanos Garay Armesto. Elaborados con masa madre y siguiendo la receta tradicional andaluza, que no es precisamente fácil de lograr, con un resultado esponjoso de corteza rugosa exquisita para mezclar con lo que sea.  Con mantequilla de muerte, y con manteca colora, es  un homenaje al campo andaluz.

Panadería A Piquera, en Puente la Reina de Jaca, Huesca

Pedro Martínez es un panadero de nueva generación a quien conocer es toda una revelación. Con su cara de felicidad y una voz profunda habla de muchos años haciendo pan, del “de verdad”, puro de pueblo.  Sus hojaldres, sus dobladillos o sus bizcochos son conocidos en la zona y son muchos los que se desvían de la carretera y paran para tomar y llevar los productos que salen de su obrador. 

Panadería Tito, en Ourense

El negocio familiar de los Souto comenzó en 1965 y hoy cuenta con 16 despachos distribuidos por toda la provincia. Las harinas gallegas y castellanas se trabajan en el obrador familiar con la profesionalidad del oficio heredad y dan forma a estupendos panes del país, hogazas artesanas y empanadas de lo más auténticas.

Madre hizo pan, en Navacerrada, Madrid

Aunque sus cuarenta variedades de pan  pueden adquirirse en los corners de mercados del Barrio de Salamanca y las áreas Gourmet de El Corte Inglés, aparte de muchas panaderías de Madrid, lo suyo es comprarlo en el pueblo o encargarlo por email.  La familia Pérez Pedroche lleva años horneando grandes hogazas para disfrute de comensales vip o cocinitas exigentes, que las adquieren en los corners de mercados del Barrio de Salamanca o en las áreas Gourmet Experience de El Corte Inglés.  La sofisticación también ha llegado a los pueblos…

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Imagen de portada: Pan recién salido del horno. / Foto: Panadería Tito.

Texto cortesía de Escapada Rural.

Viajes y Lugares

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